La vida de las palabras


La atención centrada en el paciente, la humanización y la educación para la salud tienen mucho que ver con las palabras. El sistema sanitario es un sospechoso habitual de utilizar un lenguaje complejo, demasiado técnico, que en ocasiones está muy alejado de lenguaje cotidiano del ciudadano. Un espacio en el que habitualmente debemos vigilar y ser cuidadosos con el lenguaje es en las webs con información y consejos sobre salud, ya que un lenguaje claro y correcto ayuda a transmitir mucho mejor.

En el NHS se han dado cuenta y han lanzado una especie de guía de estilo para su web con comentarios sobre algunas palabras que utilizan y han dejado de utilizar. Un ejemplo es el uso de la palabra “diabético” que, cuando se refiere a una persona, debe sustituirse por “tiene diabetes” o “con diabetes” en las webs oficiales del NHS. Pero han ido mucho más allá…

En su intento por acercar el lenguaje de su web a la calle, se dieron cuenta que “urine” y “bowels” (palabras más cultas para referirse a la orina y a las heces) no eran precisamente las más utilizadas por los ciudadanos. Así que, han decidido utilizar en la web los términos “pee” y “poo” (podríamos traducirlos como “pipí” y “caca”). Eso no quiere decir que las otras palabras dejen de utilizarse pero en ocasiones se incluirán las dos, una de ellas entre paréntesis.

Se trata de una iniciativa muy llamativa e interesante, pero quizás lo único malo de intentar compararlo con España es nuestra carencia de una estrategia digital de información al ciudadano clara y efectiva. Pero es interesante analizar y conocer estos intentos de aproximar el lenguaje técnico al lenguaje del día a día.

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