La cara oculta de la luna



Siguiendo el hashtag de las jornadas #gandia20 (enhorabuena Charo) me encontré con una frase de Julio Mayol que me llamó mucho la atención: “En el sistema actual no trabajamos por la salud, trabajamos por y para la enfermedad”.

Primero pensé en la diferencia entre el corto y el largo plazo, y la naturaleza humana que prefiere pájaro en mano a ciento volando. El hospital, más centrado en patología aguda (la enfermedad que dice Julio), busca resolver el problema de inmediato: el corto plazo. De hecho, cuando el paciente necesita cuidados a más largo plazo, se le deriva a otros dispositivos con nombres como media estancia, residencias, etc.

La parte centrada en salud es más costosa (en el tiempo). Cambiar hábitos, mejorar el entorno social, adecuar el hogar, etc. Todos necesitamos ver de inmediato el fruto de nuestro trabajo, por eso la parte más centrada en salud, cuyo resultado se obtiene con el paso de los meses/años, gusta tan poco a los profesionales. Una cosa es prescribir a un paciente que deje de fumar y otra acompañarle y asesorarle en esa travesía (lo mismo en obesidad, alcohol, etc).

La enfermedad llama más la atención. Como decían hace tiempo (no recuerdo quién), nadie conoce el nombre del médico de familia de los futbolistas, pero todos conocen a su cardiólogo o traumatólogo.

Poder conseguir un resultado de forma inmediata es alimento para el alma. Y para el ego. El largo plazo (la salud) cuesta mucho más, no serás portada de ninguna web, pero llegas a muchas personas, para más tiempo.

Todo es necesario pero no podemos olvidar la parte que no brilla, la cara oculta de la luna.

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