Hábitos saludables basados en el marketing: ¿hasta cuándo?

La guía cuenta con 24 páginas. Entre las páginas 4 y 9 se encuentran las recomendaciones generales: alimentación, sueño, estrés, autoestima, etc. Consejos genéricos, breves, quizás demasiado breves, pero con ideas interesantes para padres, madres y educadores. Pero a partir de la página 10 los mensajes son algo diferentes.
Un mensaje para evitar los cólicos asociado a una marca de tetinas. Otro mensaje sobre hidratación asociado a una marca concreta de agua. Otro sobre sistema inmunitario con el logo de una marca de probiótico. El desayuno y la marca de cacao (no se habla de azúcar). Pañales, marcas de higiene, productos dermatológicos, protección solar, complementos para el apetito, salud auditiva, estreñimiento, juguetes, desinfección, etc. Desde la página 10 a la 23 todos los consejos y recomendaciones sobre hábitos saludables se asocian a una marca comercial concreta. ¿Marketing o educación? ¿Realmente la SEPEAP ha evaluado la calidad técnica de estas marcas para recomendarlas de esta forma? ¿Son mejores que otras?
Quizás con un mensaje a los lectores informando que la aparición de esas marcas es un simple anuncio publicitario y no recomendaciones basadas en una evaluación previa realizada por la propia Sociedad, se podría maquillar un poco la guía. Cuando un organismo cuenta con el rigor por su carácter de sociedad científica, deben asumir una responsabilidad muy importante para no confundir a los ciudadanos. Y cuando una guía educativa incluye marcas, algo falla en el sistema. Y la excusa de la financiación de las sociedades científicas no vale…

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